 | Al llegar a la puerta, salteándonos la fila, empezamos a hablar con un hombre de Nueva York, y por casualidad descubrimos que tenía muy buenas conexiones con gente del club y nos podía ayudar a entrar. Por cierto, luego de mi horrible experiencia había cambiado de albergue. El lugar realmente no era mucho mejor, pero era más tranquilo y estaba más cerca del mar. Me desperté con el sonido de una sirena. Era la policía. Tomamos un desayuno reparador y lavamos la ropa, que no tardó en secarse: en 30 minutos estaba lista, ya que el contenido de humedad es de menos del 10% y el sol es extremadamente fuerte a esta altura. |