 | Le preguntó a la gente de la entrada si podíamos entrar nosotros y nuestros amigos Holandeses, y nos lo permitieron. Además, el hombre de Nueva York nos pagó la entrada, o nos consiguió entradas gratis. Nunca lo sabremos. Por cierto, luego de mi horrible experiencia había cambiado de albergue. El lugar realmente no era mucho mejor, pero era más tranquilo y estaba más cerca del mar. Me desperté con el sonido de una sirena. Era la policía. A la mañana siguiente nos despertamos un poco más tarde de lo habitual. Al salir del hotel, vimos que el pueblo y la región eran impresionantes. Desierto y volcanes altísimos a nuestro alrededor. El lugar era soberbio. |