 | Nos sentimos un poco tontos y esperamos a que el agua se calentase. La caldera parecía no funcionar y comenzamos a ponernos de mal humor. Le pedimos al técnico que regrese y admitió que había cometido un error. Por cierto, luego de mi horrible experiencia había cambiado de albergue. El lugar realmente no era mucho mejor, pero era más tranquilo y estaba más cerca del mar. Me desperté con el sonido de una sirena. Era la policía. En Pisac, visitamos el mercado, que seguramente alguna vez fue auténtico, pero que hoy está completamente dirigido a los turistas. De todas formas lo disfrutamos, comimos maíz fresco y compramos un gorro de lana abrigado. |