 | Como de costumbre, tuvimos problemas con el hotel. Llegamos a medianoche y al ver la habitación mi esposa decidió que no dormiríamos allí. Tenía razón, era un lugar sin ningún tipo de atmósfera. Por cierto, luego de mi horrible experiencia había cambiado de albergue. El lugar realmente no era mucho mejor, pero era más tranquilo y estaba más cerca del mar. Me desperté con el sonido de una sirena. Era la policía. A las 6 de la mañana nos levantamos y caminamos al Café Tamarin, de donde nos recogieron una hora después. Por el modo de conducir de nuestro chofer, nos dimos cuenta de que nuestra agencia de viajes era más profesional. |