 | Entramos al barco por detrás y fuimos a tomar una ducha. Ahí recordé por qué no me gustan demasiado los viajes largos en barco. Uno: todos los espacios son pequeños, y dos: te estás moviendo todo el tiempo. Podemos reconocer los hechos y cómo son. Así que podemos observar un montón de cosas pero nunca vamos a entender, nunca sabremos por qué la flor es roja, qué llevó al pequeño animal a esa altura. Les debe haber llevado años y miles de trabajadores el poder llevar a cabo la tarea de construir complejos tan espectaculares como ese. Tomamos muchas fotografías y caminamos de vuelta al taxi. |