 | Por suerte, la bahía estaba muy calma y el barco no se movía para nada, o al menos nosotros no lo sentíamos. Nos preparamos para la cena y subimos a cubierta, donde ya estaban sentados todos los demás. Mi esposa se reunió conmigo dos horas más tarde y todos fuimos a desayunar. El plan para el día era ir a visitar una cueva en las islas. Tomamos unos botecitos para llegar, ya que el barco era demasiado grande para llegar a la isla. Pasamos un día fantástico en Bolivia, y 3 días maravilloso en Chile. Ya era tiempo de moverse y queríamos visitar la capital de Chile. Estábamos tan exhaustos de nuestro viaje que nos dormimos inmediatamente. |