 | Una vez dentro, sin que hubiéramos esperado en la fila, ni pagado la entrada, nuestro amigo nos llevó al balcón VIP. Nuestros amigos no entendían cómo habíamos organizado esto tan rápido, y nosotros tampoco (para ser honestos). Autos de policía estaban recorriendo la ciudad, pidiéndoles a turistas y ciudadanos que abandonen la isla inmediatamente. Me dijeron que el huracán que se suponía pasaría por Cuba venía directo hacia nosotros. A la mañana siguiente nos despertamos un poco más tarde de lo habitual. Al salir del hotel, vimos que el pueblo y la región eran impresionantes. Desierto y volcanes altísimos a nuestro alrededor. El lugar era soberbio. |