 | El hall de entrada, donde se verificaban los pasaportes, estaba renovado y tenía muchos avisos de productos de países occidentales. Cunado lo pasamos y buscamos nuestro equipaje, comenzamos a buscar una forma de llegar a la ciudad. Autos de policía estaban recorriendo la ciudad, pidiéndoles a turistas y ciudadanos que abandonen la isla inmediatamente. Me dijeron que el huracán que se suponía pasaría por Cuba venía directo hacia nosotros. Este momento hizo que el vuelo y el retraso valieran la pena. Aunque pensábamos que nuestra estadía en Arequipa sería simplemente una parada en nuestro camino a Chile, resultó ser una ciudad encantadora. |