 | Por suerte, la bahía estaba muy calma y el barco no se movía para nada, o al menos nosotros no lo sentíamos. Nos preparamos para la cena y subimos a cubierta, donde ya estaban sentados todos los demás. El día siguiente realizamos otra caminata, esta vez mucho más lejos, pero por suerte, cuesta abajo. Otra vez caminamos por campos y terrazas de arroz, a lo largo de ríos y a través de aldeas tribales en las colinas. El desayuno estuvo muy bien, pues el hotel tenía un gran buffet y buen café. Luego buscamos una agencia de alquiler para alquilar un auto por el día. Queríamos recorrer la región de los lagos en auto. |