 | La ciudad es increíblemente activa y nos impresionó mucho su tamaño. Caminamos bastante por todos los distintos barrios, empezando por la Recoleta, un barrio de clase alta famoso por su cementerio. Autos de policía estaban recorriendo la ciudad, pidiéndoles a turistas y ciudadanos que abandonen la isla inmediatamente. Me dijeron que el huracán que se suponía pasaría por Cuba venía directo hacia nosotros. El café no era barato, pero la comida era bastante especial. En la parte trasera había una agencia de turismo, tampoco la más barata, pero era una que daba una impresión de confianza y es por eso que hicimos reservas con ellos. |