 | Generalmente no me preocupo demasiado en estas situaciones, pero cuando pagas un viaje de 3 dólares con un billete de 50, esperas el vuelto. Nos quedamos ahí un rato, y ninguno de nosotros sabía bien qué hacer. Autos de policía estaban recorriendo la ciudad, pidiéndoles a turistas y ciudadanos que abandonen la isla inmediatamente. Me dijeron que el huracán que se suponía pasaría por Cuba venía directo hacia nosotros. El conductor del bus conducía muy rápido, y hacía maniobras extremadamente peligrosas. Teníamos mucho miedo, y los otros pasajeros comenzaron a gritar, lo que no ayudó a calmar la situación en lo más mínimo. |