 | Lamentablemente, el sistema de maniobras del barco se rompió y nos dijeron que no podíamos subir. Estábamos furiosos, pero decidimos sacar el mejor partido posible de la situación. Nos ofrecieron subir al Red Dragon. Autos de policía estaban recorriendo la ciudad, pidiéndoles a turistas y ciudadanos que abandonen la isla inmediatamente. Me dijeron que el huracán que se suponía pasaría por Cuba venía directo hacia nosotros. La gente en las bicicletas seguía pasando alrededor nuestro, aunque estábamos en el medio de la calle. Supuestamente la ciudad tiene más de diez millones de habitantes y más de tres millones de bicicletas. |