 | Por suerte, la bahía estaba muy calma y el barco no se movía para nada, o al menos nosotros no lo sentíamos. Nos preparamos para la cena y subimos a cubierta, donde ya estaban sentados todos los demás. Hablé con la amiga de mi hermana y me dijo que podía quedarme en su casa cuando quisiera. Después jugué al Galaga en una de las computadoras de allí y avancé a uno de los niveles superiores del juego. ¿Podrías por favor darme tu número de teléfono? O yo te daré mi número de teléfono. Te deseo un buen día, ya tendremos noticias. Adiós. Y por cierto, mi nombre es Deborah, pero mis amigos me llaman Debby. |