 | Después de cenar caminamos de regreso y vimos algunas tiendas y lugares interesantes en el camino. Todo era bastante impresionante, como siempre cuando uno está en un país nuevo. Entramos al hotel y tomamos el ascensor a nuestra habitación. ¿Qué condujo a la pequeña mosca a la planta? Naturalmente, no sabemos la respuesta. El ser humano no puede entender a la naturaleza porque es parte de ella, está dentro de ella. Por lo tanto no puede juzgar objetivamente. Pasamos algunas horas en los alrededores de la Plaza de Armas, la plaza central de la ciudad, comiendo, haciendo compras y visitando monumentos. Un muchachito trató de vendernos chocolate peruano por un peso. |