 | Ya que Joseph está convencido del próximo éxito, el sugiere que dejemos la máquina en Canadá por otros dos meses (¡sin costo, por supuesto!). Creo que aprendieron muchísimo a través de su proyecto. En el camino nos encontramos con una simpática niña de la aldea que trató de vendernos algunos recuerdos. Le dijimos que no le compraríamos nada a ella. Su Inglés era excelente, y no podíamos creer que tuviera sólo doce años. La vista del valle, los lagos y las montañas de los alrededores, volcanes en realidad, era realmente impresionante. Nos quedamos allí alrededor de una hora y comimos algo liviano. Después fuimos a almorzar. |