 | Durante el viaje al centro de la ciudad nos impresionó la cantidad de motocicletas, la contaminación y el estrés que había en esa ciudad. Después de haber estado dos días en una pequeña aldea nos habíamos olvidado cómo era la ciudad. Empaqué mis pertenencias y fui a buscar a mi amiga. Le informé de la situación y dejamos la isla juntos. En el ferry me contó sobre las diferentes opciones para viajar que yo iba a tener desde allí. Este momento hizo que el vuelo y el retraso valieran la pena. Aunque pensábamos que nuestra estadía en Arequipa sería simplemente una parada en nuestro camino a Chile, resultó ser una ciudad encantadora. |