 | Ya que Joseph está convencido del próximo éxito, el sugiere que dejemos la máquina en Canadá por otros dos meses (¡sin costo, por supuesto!). Creo que aprendieron muchísimo a través de su proyecto. Arribamos a la aldea de Sapa completamente cansados, sin más energía, y fuimos a cenar de inmediato. Fuimos a dormir temprano, por el ejercicio físico y porque no habíamos dormido bien la noche anterior. Primero tomamos un bus regular hasta la frontera, que era básicamente un edificio vacío. Allí nos pasamos a un jeep, ya que el terreno es muy rocoso. En nuestro grupo éramos 4 chicas americanas y nosotros. |