 | San Telmo y la Bocca son otros dos de los barrios que visitamos; éstos eran realmente muy bonitos. El personal del hotel nos advirtió que estuviéramos alerta, ya que en estos barrios hay muchos ladrones. Empaqué mis pertenencias y fui a buscar a mi amiga. Le informé de la situación y dejamos la isla juntos. En el ferry me contó sobre las diferentes opciones para viajar que yo iba a tener desde allí. El mejor lugar para comer fue, en nuestra humilde opinión, el café Tamarin. La atmósfera era una de mochileros, pero con estilo. La gente estaba allí sentada con sus laptops y libros de guía de turismo. |