 | Así que le dejé una propina demasiado generosa. Es decir, tenía como sesenta o setenta años. De cualquier modo, dejamos el bote y nos embarcamos en uno más grande, que nos llevó a una comunidad escondida en el medio del delta. Sólo un observador independiente podría juzgar a la naturaleza, por ejemplo Dios. En este poema el poder independiente es la bruja que cocina su sopa de naturaleza, ella sabe qué ingredientes necesita agregar. De ahí tomamos un vuelo diurno a Lima, Perú. Aterrizamos alrededor de las 6 de la tarde, ya era de noche. Del aeropuerto tomamos un taxi hasta el hotel (Hotel Carmel) en Miraflores, un barrio moderno y muy hermoso. |