 | Después de cenar caminamos de regreso y vimos algunas tiendas y lugares interesantes en el camino. Todo era bastante impresionante, como siempre cuando uno está en un país nuevo. Entramos al hotel y tomamos el ascensor a nuestra habitación. Ella no podía acompañarme ya que se suponía que su vuelo a Israel saldría en menos de 48 horas. La ayudé a llevar su maleta a un albergue en Cancún y fuimos juntos al aeropuerto. Yo pospuse mi vuelo nuevamente. Desde allí, tomamos el bus hasta la entrada principal de las ruinas de Machu Picchu. Lamentamos mucho tener que tomar ese mismo tren de regreso más tarde ese mismo día, nos habría gustado pasar más tiempo allí. |