 | No sentimos ningún peligro, y la zona nos pareció muy atractiva. Especialmente la Bocca, con sus edificios de colores, nos gustó mucho. Además, nos enteramos de que Maradona era el rey de este barrio. Ella no podía acompañarme ya que se suponía que su vuelo a Israel saldría en menos de 48 horas. La ayudé a llevar su maleta a un albergue en Cancún y fuimos juntos al aeropuerto. Yo pospuse mi vuelo nuevamente. El mejor lugar para comer fue, en nuestra humilde opinión, el café Tamarin. La atmósfera era una de mochileros, pero con estilo. La gente estaba allí sentada con sus laptops y libros de guía de turismo. |