 | Para llegar hasta el lago oculto teníamos que remar por debajo de una cueva. Al otro lado de la cueva estábamos los cinco solos. El lago estaba rodeado de montañas de piedra caliza, cubiertas de árboles tropicales. Caminamos por cascadas de agua y ríos, pero el agua era demasiado fría como para nadar. La caminata nos resultó cansadora, y estábamos en el valle, lo que significaba que habría que volver a subir. La subida fue difícil. El desayuno estuvo muy bien, pues el hotel tenía un gran buffet y buen café. Luego buscamos una agencia de alquiler para alquilar un auto por el día. Queríamos recorrer la región de los lagos en auto. |