 | Una vez dentro, sin que hubiéramos esperado en la fila, ni pagado la entrada, nuestro amigo nos llevó al balcón VIP. Nuestros amigos no entendían cómo habíamos organizado esto tan rápido, y nosotros tampoco (para ser honestos). El poema da pistas de que habrá una cena de brutalidad. No podemos entender este acto de matar, el acto de dos pequeños animales, no entendemos el 'por qué' de la vida y no vemos el poder que nos conduce a todos. Primero tomamos un bus regular hasta la frontera, que era básicamente un edificio vacío. Allí nos pasamos a un jeep, ya que el terreno es muy rocoso. En nuestro grupo éramos 4 chicas americanas y nosotros. |