 | De repente tuvo que vomitar, y desafortunadamente vomitó en los zapatos de nuestro nuevo amigo y en sus propios jeans. Fue muy vergonzante, especialmente porque este hombre nos había tratado tan bien. El poema da pistas de que habrá una cena de brutalidad. No podemos entender este acto de matar, el acto de dos pequeños animales, no entendemos el 'por qué' de la vida y no vemos el poder que nos conduce a todos. Al día siguiente, decidimos ir hasta el otro lado del altiplano, a Bolivia. No nos atrevimos a adentrarnos demasiado en Bolivia, pues todos nos dijeron que la infraestructura allí es muy mala. |