 | Cuando paró la lluvia, continuamos nuestra visita a otros lugares de la ciudad, entre ellos una Pagoda muy popular, que no estaba en el centro. Tomamos un taxi hasta allí y disfrutamos de este hermoso lugar de adoración. El poema da pistas de que habrá una cena de brutalidad. No podemos entender este acto de matar, el acto de dos pequeños animales, no entendemos el 'por qué' de la vida y no vemos el poder que nos conduce a todos. Había una banda tocando música peruana mientras esperábamos nuestro equipaje. Se siente inmediatamente la altura: cielos azul oscuro y aire muy fino; no puedes subir las escaleras sin tomar aliento varias veces. |