 | Teníamos que tener cuidado de no caer al agua. Remamos aproximadamente una hora y nos cansamos bastante. Especialmente el otro hombre y mujer, que se veían devastados, al límite de sus capacidades físicas. En el camino nos encontramos con una simpática niña de la aldea que trató de vendernos algunos recuerdos. Le dijimos que no le compraríamos nada a ella. Su Inglés era excelente, y no podíamos creer que tuviera sólo doce años. El desayuno estuvo muy bien, pues el hotel tenía un gran buffet y buen café. Luego buscamos una agencia de alquiler para alquilar un auto por el día. Queríamos recorrer la región de los lagos en auto. |