 | Teníamos que tener cuidado de no caer al agua. Remamos aproximadamente una hora y nos cansamos bastante. Especialmente el otro hombre y mujer, que se veían devastados, al límite de sus capacidades físicas. El día siguiente realizamos otra caminata, esta vez mucho más lejos, pero por suerte, cuesta abajo. Otra vez caminamos por campos y terrazas de arroz, a lo largo de ríos y a través de aldeas tribales en las colinas. Aunque la región era bellísima y el pueblo era encantador, me recordaba demasiado a casa, y decidimos seguir viaje. Llamamos a Aerolíneas Argentinas muy temprano para reservar pasajes ese mismo día. |