 | Teníamos que tener cuidado de no caer al agua. Remamos aproximadamente una hora y nos cansamos bastante. Especialmente el otro hombre y mujer, que se veían devastados, al límite de sus capacidades físicas. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. Nunca estuve allí, pero escuché que la vida nocturna es muy excitante. Voy a ir a Amsterdam el año próximo con mi tío. El regresará a su casa natal. Pienso ir a Alemania el año entrante, pero todavía no tengo idea. |