 | Teníamos que tener cuidado de no caer al agua. Remamos aproximadamente una hora y nos cansamos bastante. Especialmente el otro hombre y mujer, que se veían devastados, al límite de sus capacidades físicas. En el camino de regreso visité un club de playa privado. Sólo quería ver si podía entrar, y no hubo ningún problema. El lugar pertenecía a algún club que quedaba cerca de Cancún, en el continente. El no entendió lo que quisimos decir, ya que dijo que nuestro equipo había ganado 2 a 1. Ahí me di cuenta de que me había perdido un gol cuando estaba en el baño, y mi esposa se había olvidado de decírmelo. |