 | Nuestro destino principal no era Camboya, y en realidad habíamos decidió agregar este país a nuestro itinerario a último momento. Estábamos muy contentos con la decisión que habíamos tomado, y disfrutamos cada segundo allí. No vemos a la araña comer la polilla, sólo vemos una araña amarilla sentada en una flor roja sosteniendo una polilla marrón. Pero sabemos lo que va a ocurrir: habrá un cruel y feo acto de la naturaleza. Preguntamos el precio y nos sorprendimos al oírlo: cien dólares por noche, pero nos alegramos al saber que al menos, si no encontrábamos nada más, tendríamos un buen lugar donde quedarnos a pasar la noche. |