 | Allí uno podía conseguir de todo, desde zapatos hasta joyas, desde comida hasta dispositivos eléctricos, como viejos televisores o ventiladores, Dentro del mercado había un terrible olor, así que no nos quedamos. No vemos a la araña comer la polilla, sólo vemos una araña amarilla sentada en una flor roja sosteniendo una polilla marrón. Pero sabemos lo que va a ocurrir: habrá un cruel y feo acto de la naturaleza. Arica no era nuestra destinación. Teníamos que ir hacia el sur, unos mil kilómetros, y no sabíamos todavía cómo viajaríamos: en bus, en avión o en tren. Consideramos las opciones y comenzamos a planear el itinerario. |