 | No podíamos creer cuán difícil resultaba encintrar una habitación decente en este hotel de cuatro estrellas. Fui al mostrador del conserje y me quejé de nuestra habitación, de la actitud y mal servicio de los empleados. No vemos a la araña comer la polilla, sólo vemos una araña amarilla sentada en una flor roja sosteniendo una polilla marrón. Pero sabemos lo que va a ocurrir: habrá un cruel y feo acto de la naturaleza. Las siguientes dos horas estuvimos muy atareados pasando todas nuestras cosas a nuestra nueva habitación. Una vez que terminamos, nos pusimos a organizar nuestro viaje a Machu Picchu para el día siguiente. |