 | Sin agua caliente, tuvimos que cambiar de habitación una vez más. Antes de mudarnos decidí verificar la habitación (era la tercera) desde varios puntos de vista: ruido, agua caliente, sin olor y quizás con alguna ventana. La utopía de Alemania no es muy distinta de la Utopía de otros países. La gente quiere ser rica, ser libre y ser feliz. Lo que Suiza tiene de especial es que a la gente no le importan las otras naciones. Pasamos algunas horas en los alrededores de la Plaza de Armas, la plaza central de la ciudad, comiendo, haciendo compras y visitando monumentos. Un muchachito trató de vendernos chocolate peruano por un peso. |