 | Le dijimos al taxista el nombre de la calle a la que queríamos ir, y nos llevó hasta allí. Esta vez el lugar sí parecía un hotel de tres estrellas, y reservamos una noche. Me dispuse a pagar al conductor. La utopía de Alemania no es muy distinta de la Utopía de otros países. La gente quiere ser rica, ser libre y ser feliz. Lo que Suiza tiene de especial es que a la gente no le importan las otras naciones. El café no era barato, pero la comida era bastante especial. En la parte trasera había una agencia de turismo, tampoco la más barata, pero era una que daba una impresión de confianza y es por eso que hicimos reservas con ellos. |