 | Lamentablemente, el sistema de maniobras del barco se rompió y nos dijeron que no podíamos subir. Estábamos furiosos, pero decidimos sacar el mejor partido posible de la situación. Nos ofrecieron subir al Red Dragon. No vemos a la araña comer la polilla, sólo vemos una araña amarilla sentada en una flor roja sosteniendo una polilla marrón. Pero sabemos lo que va a ocurrir: habrá un cruel y feo acto de la naturaleza. Maldijimos al conductor y al guía turístico, y todos sabíamos que esa gente no eran profesionales. Después de dos horas llegamos a nuestro destino. Era una pequeña estación fluvial en el banco de un río. |