 | El aeropuerto del Calafate era un desastre. Era tan grande como el lobby de un hotel, pero repleto de gente, y todo el equipaje llegaba al mismo lugar y al mismo tiempo. Un empleado verificaba el recibo para evitar robos. No poder percibir las cosas realmente importantes en el mundo y la vida en general. Primero quiero explicar mi opinión mencionando la cobertura periodística superficial que se está dando aquí actualmente. No hace falta que diga que Machu Picchu no es famoso porque sí. Puedo decir que fue uno de los mejores momentos de nuestro viaje. Temprano por la mañana tomamos el tren hacia Aguas Calientes. |