 | Volvimos a hablar con la misma gente, y nos estuvimos quejando un poco por el hecho de tener que compartir el barco con setenta pasajeros más, en lugar de tener un corto paseo romántico y privado. La utopía de Alemania no es muy distinta de la Utopía de otros países. La gente quiere ser rica, ser libre y ser feliz. Lo que Suiza tiene de especial es que a la gente no le importan las otras naciones. Era increíble ver cómo diferentes pueblos en distintas partes del mundo adoran a sus dioses de distinta manera. Realmente disfrutamos estar allí y percibimos la atmósfera mística que nos rodeaba. |