 | Regresamos antes del anochecer, ya que teníamos miedo de no encontrar nuestro barco en la oscuridad. Una vez de vuelta en el barco, decidimos nadar de noche en el océano abierto. Se acercaron algunas mujeres en botes pequeños. Muy pocas veces escuché a alguien hablar tan mal de su país, pero eso no es problema mío. Apagamos las luces a la medianoche y esperamos poder dormir unas horas. El tren se estremecía y nos hacía saltar en nuestras camas. Nuestra estadía en Puerto Varas no fue nada especial, ya que el clima era horrible. Seguimos viaje a Bariloche ese mismo día. El trayecto en bus duró 6 horas, cruzando los Andes. Las vistas eran espectaculares. |