 | Regresamos antes del anochecer, ya que teníamos miedo de no encontrar nuestro barco en la oscuridad. Una vez de vuelta en el barco, decidimos nadar de noche en el océano abierto. Se acercaron algunas mujeres en botes pequeños. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. Si quieres podemos mantenernos en contacto vía email. Que tengas un excelente día. Estoy tocando el piano, pero no lo hago muy bien, estoy aprendiendo con una profesora de piano. Si me dieras detalles sobre tu país, me encantaría. |