 | Regresamos antes del anochecer, ya que teníamos miedo de no encontrar nuestro barco en la oscuridad. Una vez de vuelta en el barco, decidimos nadar de noche en el océano abierto. Se acercaron algunas mujeres en botes pequeños. En el camino de regreso visité un club de playa privado. Sólo quería ver si podía entrar, y no hubo ningún problema. El lugar pertenecía a algún club que quedaba cerca de Cancún, en el continente. De cualquier modo, cuando regresamos al hotel el portero nos preguntó cómo había salido el partido, y le contestamos que habríamos preferido que nuestro equipo ganara, en lugar de empatar, porque un empate siempre te desilusiona. |