 | A eso de las dos de la tarde llegamos a la atracción principal. Era el mismísimo Angkor Wat. Una vista increíble atrajo nuestras miradas cuando cruzamos las puertas y vimos este magnífico palacio frente nuestro. El quiere decir que la paz y la brutalidad están muy conectadas. Por un lado está hablando de lo limpio, y en la siguiente línea está hablando de la poción de la bruja. Es bueno eso, ¿no es cierto? Preguntamos el precio y nos sorprendimos al oírlo: cien dólares por noche, pero nos alegramos al saber que al menos, si no encontrábamos nada más, tendríamos un buen lugar donde quedarnos a pasar la noche. |