 | Por suerte, la bahía estaba muy calma y el barco no se movía para nada, o al menos nosotros no lo sentíamos. Nos preparamos para la cena y subimos a cubierta, donde ya estaban sentados todos los demás. No poder percibir las cosas realmente importantes en el mundo y la vida en general. Primero quiero explicar mi opinión mencionando la cobertura periodística superficial que se está dando aquí actualmente. El café no era barato, pero la comida era bastante especial. En la parte trasera había una agencia de turismo, tampoco la más barata, pero era una que daba una impresión de confianza y es por eso que hicimos reservas con ellos. |