 | Cuando llegamos al hotel Rex, recibimos otra impresión. La habitación tenía un terrible olor a cigarrillo e insistimos en cambiar de habitación. La siguiente habitación que nos dieron era una para no fumadores. Robert quiere contarnos no sólo de la naturaleza y sus secretos, pero también de la habilidad del ser humano de reconocer lo que pasa a nuestro alrededor. Sólo vemos el lado lindo si leemos y no analizamos. En lugar de comprarle, le regalamos nuestros chocolates suizos para que nos dejara en paz. Y funcionó: el niño pasó a la siguiente pareja de turistas en el bar y trató de venderles el chocolate suizo por 2 pesos. |