 | Nos sentamos en el balcón y vimos que el hotel tenía una piscina en el piso superior, pero no tuve el coraje de meterme. Se veía demasiado sucia y no había nadie allí, entonces pensé que yo no necesitaba ser el primero en probarla. Robert quiere contarnos no sólo de la naturaleza y sus secretos, pero también de la habilidad del ser humano de reconocer lo que pasa a nuestro alrededor. Sólo vemos el lado lindo si leemos y no analizamos. Al día siguiente, ya sentíamos que lo peor de las molestias debidas a la altura había pasado, por lo que decidimos tomar un bus local hasta el Valle Sagrado, un punto clave de los asentamientos de la civilización Inca. |