 | La puerta del auto aún estaba abierta, así que no se podía ir. Por suerte, pasaban dos extranjeros y les pedimos que nos ayudaran. Nos pagaron el taxi y nos previnieron, diciendo que estas situaciones eran comunes. Robert quiere contarnos no sólo de la naturaleza y sus secretos, pero también de la habilidad del ser humano de reconocer lo que pasa a nuestro alrededor. Sólo vemos el lado lindo si leemos y no analizamos. Realmente sentíamos que estábamos en una estúpida atracción turística. El lugar era muy hermoso, pero la gran cantidad de gente arruinaba nuestros momentos especiales. De cualquier modo, tuvimos una sorpresa más a la vuelta. |