 | Le dijimos al taxista el nombre de la calle a la que queríamos ir, y nos llevó hasta allí. Esta vez el lugar sí parecía un hotel de tres estrellas, y reservamos una noche. Me dispuse a pagar al conductor. Naturalmente, al igual que todos los demás, los Italianos piensan que ellos son los mejores. Creen que Italia es una gran nación y un gran país, pero estos pensamientos nunca son agresivos o políticos. A las 6 de la mañana nos levantamos y caminamos al Café Tamarin, de donde nos recogieron una hora después. Por el modo de conducir de nuestro chofer, nos dimos cuenta de que nuestra agencia de viajes era más profesional. |