 | Subimos al barco y dejamos el puerto. Comenzamos con un almuerzo que estuvo bastante bien. El barco navegó durante aproximadamente una hora hasta llegar a la zona de la bahía, que tiene más de mil islas. Robert quiere contarnos no sólo de la naturaleza y sus secretos, pero también de la habilidad del ser humano de reconocer lo que pasa a nuestro alrededor. Sólo vemos el lado lindo si leemos y no analizamos. El conductor del bus conducía muy rápido, y hacía maniobras extremadamente peligrosas. Teníamos mucho miedo, y los otros pasajeros comenzaron a gritar, lo que no ayudó a calmar la situación en lo más mínimo. |