 | El norteamericano (su nombre era Jeffrey) me dijo que ésta era la hora en que generalmente bajaba el precio de las mercaderías, ya que los vendedores estaban bajo presión y no querían volver con el producto sin vender. Comenzó a caminar con nosotros y uno podía ver que había perdido algo de la ingenuidad que muchos chicos tienen, debido al hecho de que había tenido que convertirse en vendedora mucho antes de cumplir los doce años. El desayuno estuvo muy bien, pues el hotel tenía un gran buffet y buen café. Luego buscamos una agencia de alquiler para alquilar un auto por el día. Queríamos recorrer la región de los lagos en auto. |