Lili estaba muy nerviosa y temía que no la dejaran entrar porque no tenía suficientes hojas en blanco en el pasaporte. La oficina de Visas tomó nuestros papeles y fotografías y nos los devolvió cinco minutos después. Quiere que pensemos acerca de su poema para reconocer los detalles porque esa es la única forma de descubrir más de la realidad de la vida. Con mucho análisis y observación lo vemos de manera más clara. Luego tomamos un taxi hasta el cruce real de la frontera. En nuestro taxi iban también otro turista y un siniestro peruano, con un bolso lleno de CDs falsos. No parecía muy amistoso y estaba lleno de cicatrices.