 | Decidimos quedarnos en la habitación sin ventanas, y desempacamos el equipaje. Queríamos cenar, así que fuimos a un restaurante de Sushi que un amigo nos había recomendado. Era un lugar genial, con una excelente atmósfera. Quiere que pensemos acerca de su poema para reconocer los detalles porque esa es la única forma de descubrir más de la realidad de la vida. Con mucho análisis y observación lo vemos de manera más clara. Pasamos algunas horas en los alrededores de la Plaza de Armas, la plaza central de la ciudad, comiendo, haciendo compras y visitando monumentos. Un muchachito trató de vendernos chocolate peruano por un peso. |